CORONAS SERIS

La cultura Comcáac todavía conserva parte de la indumentaria que usaban antiguamente en sus ceremonias y en los ciclos de su vida nómada y guerrera. Un ejemplo de esta supervivencia son sus coronas rituales. Algunas, como la corona de chamán, se siguen utilizando actualmente; otras debido a su falta de uso, como las de los guerreros, han pasado a formar parte de su acervo cultural. Sin embargo, todavía se pueden encontrar ejemplares entre algunos artesanos y nos asombraremos de cómo mantienen fielmente sus elementos tradicionales.

Estas coronas, que formaron parte importante de su ritual y tradiciones, están realizadas en madera de Torote blanco (Pachycormus discolor ) ya que este árbol presenta una madera muy flexible y un tronco ancho que les permite obtener la materia prima. Una vez cortada la tira de madera se le da la forma y se le colorea en su estilo tradicional, de preferencia con pigmentos vegetales.

Según el comcáac que la utilice tiene diferentes formas y usos:

• Corona de chamán: presenta un pájaro en lo más alto del penacho y la lleva consigo el hombre medicina cuando medita en la cueva, cuando recibe poderes o bien cuando necesita realizar algún trabajo de sanación, limpia o cantos rituales.

• Corona de guerrero jefe: además de un pájaro en el centro, le adornan dos pares de extensiones largas y delgadas a modo de antenas.

• Corona de guerrero joven: para jóvenes entre los 16 y 17 años que iban de avanzada a explorar el terreno o bien vigilar al enemigo, adornadas con plumas de algún ave marina además de las extensiones como antenas.

•Corona de danzante: complementada con pájaros o listones de colores

•Corona de mujer: con adornos de flores y cintas de colores.

La tradición serí, que mantiene vivos muchos de sus elementos culturales, muestra con
orgullo estas coronas que son testigos de su manera especial y única de enfocar la vida y
los misterios del Universo.