CESTERÍA SERI: CANASTAS Y CORITAS

La cestería seri es tan laboriosa en su ejecución y tan bella en sus diseños que puede considerarse una de las mejores del mundo en su género. La materia prima es la madera de un arbusto considerado sagrado para ellos: el Torote prieto (Jatropha cuneata), llamado Haat en lengua comca’ac.

Se elabora por las mujeres del grupo, que buscan las ramas, las tuestan al fuego para eliminar la corteza y ayudándose de sus dientes van rasgando tiras de diferentes grosores, dependiendo del diseño, tamaño y complejidad del tejido; agrupan las tiras en pequeños bultos y las tiñen con productos vegetales: para el color negro utilizan la corteza del árbol del mezquite, para el marrón o café la raíz del cosahui o heepol, machacada y cocida y para el color amarillo la flor de somete. Después de teñidas se remojan en agua de mar para hacerlas más flexibles, reafirmar su color y protegerlas de termitas o algún otro animal.

La artesana seri procura tejer de madrugada y un lugar sombreado para que no se pierda la humedad de la fibra. Con un hueso de venado en forma de punzón y la habilidad de sus manos comienza con un nido en forma de cruz (coafliz) y lo continúa en forma de espiral, entreverando las tiras de color natural con las de color café, negro o amarillo, según el diseño geométrico o figurativo que ya ha creado previamente en su mente: zig-zag, mariposas, venado, flores estilizadas, etc.

Para una persona que no conoce el trabajo y grado de dificultad que existe detrás de una corita (en forma de plato) o de una canasta (en forma de olla) de origen seri, el precio de su venta quizás le parezca alto. Pero una cestería de este tipo, de madera tejida, es de un alto valor en el mercado por la calidad de su tejido, la belleza de su diseño y la dificultad en su elaboración. Es un objeto de arte vivo que manifiesta la fuerza, la magia y la fuerte energía del desierto de Sonora.