Llamamos resignificación a las acciones destinadas a buscar nuevas formas de recuperar y afianzar la identidad cultural de pueblos con rasgos culturales que están a punto de desaparecer o que ya están en desuso pero aún quedan en la memoria de los mayores de la comunidad.

Para las nuevas líneas o las recuperadas, se diseñan cursos de capacitación técnica y operativa a los grupos que les brinda o refuerza sus habilidades, con materiales de alta calidad, y se les ayuda a insertarse en el mercado actual solidario en condiciones de competitividad.

La actividad principal en este aspecto la hemos llevado a cabo a través de nuestro programa bordando una identidad, porque su objetivo principal, orientado a buscar nuevas formas de recuperar y afianzar la identidad cultural de los pueblos indígenas, se realiza a través de la creación de líneas de artesanía alterna a la tradicional  (piezas confeccionadas y bordadas con diseños conformados a partir de petroglifos y pinturas rupestres de sus territorios) o bien, recuperando diseños tradicionales en chakira, tejido de lana de borrego, cestería, etc, para nuevas expresiones artesanales o nuevos usos a las existentes. Estas nuevas líneas o las recuperadas con nuevas modalidades, previo un proceso de capacitación técnica y operativa a los grupos que les brinda o refuerza sus habilidades y donde se utilizan materiales de alta calidad,  se insertan en  el  mundo atendiendo a los requerimientos de un mercado solidario que busca volver a lo básico. Con ello, por una parte se atiende a la necesidad inmediata para los grupos beneficiados de obtener un beneficio en su economía, y por la otra, se contribuye a brindarles un rasgo de identificación frente al resto del mundo ya que en la base de los proyectos se pretende reflejar cada una de sus culturas con respeto a su tradición, donde la artesanía juega un importante papel como puente de conocimiento y valoración.

Esta acción orientada a la resignificación la iniciamos con la comunidad Pima (O,ob) de la Sierra de Yécora en el año 2000, por tratarse un pueblo que estaba empezando a perder no solo sus costumbres sino también otros aspectos de su identidad. Al resultar exitoso este programa lo replicamos con algunas de las comunidades yaquis asentadas en la ciudad de Hermosillo, con las mujeres mayos de Masiaca y Camoa asentadas en el Valle del Río Mayo, con la tribu Kikapú ubicada en la Sierra Alta de Sonora y empezamos a trabajar con el pueblo guarijío en la Sierra de Álamos, al Sur del Estado.  También una réplica de este proyecto está teniendo lugar en la comunidad de Ixmul, en Yucatán, donde las mujeres mayas bordan sus diseños tradicionales en telas que se utilizan en la decoración de muebles o piezas ornamentales.