REBOZO

El rebozo es una pieza fundamental en la indumentaria tradicional de la mujer indígena mexicana que se utiliza tanto para cobijarse, como para cargar un bebé e inclusive llevar otras cosas.

En Sonora, son las mujeres de la tradición cahíta las que más acostumbran a usarlo. La mujer mayo usa un rebozo de cuadros muy pequeños a dos colores (blanco y negro, blanco y rojo, blanco y azul, etc.) con flecos en los dos extremos que le llama de “céfiro” y la mujer yaqui trata de conseguir el de Santa María resaltando sus vivos colores con las vistosas flores de su vestido bordado tradicional. Ambos grupos de mujeres, acostumbraban bordar flores en los extremos de los rebozos y en algunas localidades yaquis lo continúan haciendo. Con el propósito de recuperar esta costumbre artesanal y adecuarla a las tendencias del mercado actual, Lutisuc llevó a cabo, desde el año 2003, talleres de bordados de rebozo en las comunidades yaquis asentadas en la ciudad de Hermosillo, como parte de su programa institucional “Bordando una identidad”. Actualmente, esos rebozos bordados con hilazas de algodón sobre finas telas de fibras naturales o incluso sobre telas de algodón confeccionadas manualmente en los telares de Páztcuaro, Michoacán, por manos indígenas purépechas, es una bella artesanía de Sonora que puede usarse como prenda personal o como adorno sobre un sofá, mesa o cama.

La flor es un elemento muy importante en las culturas yaqui y mayo. Una flor en el sombrero del hombre muestra que es yaqui o mayo de sangre, también son flores el adorno que lleva la cabeza de venado con la que danza el danzante y los pañuelos que cubren su cintura y muñecas.

Por tal motivo estos rebozos yaquis están bordados en sus extremos con claveles, la típica flor de Capomo o bien cualquier otra variedad que la artesana considere representativa de su vida cotidiana, terminando en un fleco tejido por ella misma.