MASCARAS DE FARISEO MAYO DE MASIACA

Dentro de la artesanía tradicional mayo elaborada en el pueblo de Masiaca, destacan las máscaras utilizadas por los fariseos o chapayecas durante las fiestas ceremoniales de Cuaresma y Semana Santa. Son hombres jóvenes los que salen de fariseos cumpliendo una manda o promesa que se realiza en períodos de tres años.

Estas máscaras, que simbolizan el mal, están realizadas con cuero de chivo y representan precisamente una cara de chivo con grandes orejas, una pequeña barba aprovechando la piel de la cola del animal y unos cuernos que a veces quedan disimulados atrás de la máscara.

La primera velación se lleva a cabo el primer viernes de Cuaresma en la ramada de una determinada vivienda cuya familia también ha hecho la promesa de realizar velaciones durante tres años. En esta primera velación, el fariseo toma una de las flores de papel que adornan el altar y la pega a su máscara. A medida que van asistiendo a las diferentes velaciones, van añadiendo a su máscara una nueva flor, de manera que al terminar la Cuaresma la máscara casi desaparece al fondo de las flores de vivos y brillantes colores.

Al llegar la fiesta y velación de la Gloria, cuando los cohetes anuncian que la Cuaresma y Semana Santa han terminado, los fariseos quitan las flores de su máscara y las lanzan a la Gloria (es decir, las lanzan hacia el cielo), en una ceremonia llena de júbilo que marca la entrada a una nueva etapa ritual en la que la fertilidad y la abundancia, asociadas a la lluvia, impregnarán las comunidades.

Poco después, casi de manera simultánea, se apilan las máscaras de chivo junto a la puerta de la iglesia y se queman todas juntas, en un acto simbólico de triunfo del bien sobre el mal.