BORDADOS GUARIJIOS

Los guarijíos, una de las etnias originarias de Estado de Sonora, se autodenominan macurawe o macoragüi, que significa en su lengua "los que andan por la tierra".

Durante muchos años, al ser despojados en el pasado de su territorio, permanecieron integrados con los mayos (Yoreme) o aislados en rancherías por la Sierra de Álamos, al Sureste del Estado de Sonora, en las estribaciones de la Sierra Madre Oriental, colindando con Chihuahua. A partir de mediados de los años setenta del siglo pasado, el canadiense Edmundo Faubert entró en contacto con ellos y se inician una serie de gestiones ante el Gobierno del Estado y el Gobierno Federal para la ayuda y el reconocimiento del grupo.

Su situación económica ha sido siempre muy precaria y sus fuentes de empleo tradicional (agricultura de autoconsumo, ganadería y empleos como jornaleros) están cada vez más difíciles.

Las mujeres guarijíos, además de sus jornadas y roles tradicionales, contribuyen a la economía familiar elaborando artesanías en palma (guaris, petates, cestas…) y bordando servilletas y manteles, de diferentes formas y tamaños, con flores y frutos de vistosos colores. La tela que normalmente usan es el cuadrillé blanco y el bordado lo realizan con estambre que consiguen en las tiendas de las cabeceras municipales más cercanas. Al terminar la pieza suelen tejer una orilla, también de estambre, que le da a la servilleta o mantel un encanto lleno de ingenuidad.

Ustedes pueden adquirir estas servilletas o manteles en sus comunidades o bien en las oficinas de Lutisuc, colaborando de esta manera en la construcción de una economía social y solidaria que impulsa el trabajo y esfuerzo de estos pueblos en difícil situación.