FLAUTAS CEREMONIALES

Uno de los instrumentos musicales más antiguos, presente en casi todas las culturas quizás debido a la sencillez de su manufactura, es la flauta. Considerada como un instrumento de viento sus sonidos evocan en el corazón del oyente sentimientos de nostalgia, dolor, alegria… en un lenguaje que contacta con emociones profundas.

Dentro de la tradición cahíta, en las culturas yaqui y mayo del Estado de Sonora, la flauta es imprescindible en cualquier evento de tipo ceremonial.

Los flauteros, generalmente personas de edad y con un rango de importancia dentro de su tradición o “Costumbre”, pueden tocar dos tipos de flauta:

La FLAUTA DE CHAPAYECA, de carrizo más ancho (aproximadamente una pulgada), presenta 6 o 7 orificios al frente y una pequeña boquilla para introducir el aire por medio de la boca. Cada 2 o 3 centímetros hay una pequeña hendidura en el tubo de carrizo donde se ajustan con fuerza unos nervios del lomo de la vaca pintado de color negro. Este amarre ayuda a que el sonido sea más nítido. La flauta del chapayeca que se usa en las procesiones de Cuaresma y Semana Santa durante las marchas de los chapayecas, sólo tiene dos tonos, relacionados con el lamento y el dolor. Su sonido es como un lamento que acompaña al ruido sordo y monótono del tambor de los contis (quizás relacionado el sonido del tambor con los golpes al clavar las manos de Cristo en la cruz y el de la flauta con el llanto y dolor de su Madre).

La FLAUTA DE DANZA, de carrizo largo y más estrecho, consta de dos partes unidas en el medio para poderla afinar y guardar sin tanto riesgo de quebrarse. Esta flauta la usa el tamborilero, quien toca al unísono los dos instrumentos, mientras el pascola danza. Su sonido alegre y cantarín suele evocar, durante el son del pascola, los trinos de los pájaros. También tiene hendiduras para amarrar el nervio del lomo de la vaca y consta de tres orificios, dos al frente y uno atrás, y así como la flauta de chapayeca sólo tiene dos tonos esta flauta puede tener muchos de acuerdo a la inspiración y habilidad del músico o las necesidades del son que ejecuta.