Yaqui o Yoheme yaqui (“la gente” ): Es el grupo indígena más representativo de Sonora. Distribuidos en ocho pueblos con sus propios gobernadores tradicionales, su población se estima en 32.000 habitantes. Guardan celosamente el uso de su lengua, sus tradiciones y su arraigo a la tierra. Sus principales festividades muestran un sincretismo religioso entre sus ritos ancestrales y la evangelización jesuita del siglo XVII, apreciándose fundamentalmente en las festividades de Cuaresma y Semana Santa. La danza del venado yaqui es la más conocida dentro y fuera del Estado, además de otras como la danza de los coyotes, de los pascolas y de los matachines.

El conjunto del territorio yaqui comprende tres zonas claramente diferenciadas: una zona serrana (Sierra del Bacatete); una zona pesquera (Guásimas y Puerto Lobos) y tierras de cultivo (el Valle del Yaqui).

En la actualidad, la población alcanza aproximadamente los 32,000 habitantes según ciertas fuentes, habiendo sido duramente reducidos por las guerras que libraron por su sobre vivencia durante mas de 50 años.

Además de los habitantes de estos pueblos, existen otros grupos de yaqui que se asentaron en las diferentes ciudades del Estado, al regreso de su exilio en la península de Yucatán durante el gobierno de Don Porfirio Díaz, o bien por haber sido requeridos para trabajos ocasionales concretos. Al no regresar a sus pueblos, forman sus propias colonias dentro de las ciudades importantes. En la Ciudad de Hermosillo, son conocidos como “barrios yaqui” las colonias de La Matanza, El Coloso y Sarmiento, lugares donde sus habitantes hacen esfuerzos por conservar las tradiciones y raíces culturales de la nación yaqui.

 

HISTORIA

Época prehispánica: Estudios etnohistóricos afirman que los núcleos Cahitas eran un total de 23; provenientes del río Gila y que para el año 1300 d.C. aparecen en el territorio de Sonora.

Epoca colonial: 1607: primer contacto con Occidente, al entrar el capitán Diego Martínez de Hurdaide al territorio yaqui persiguiendo unos indios mayo. Hay varios combates para someter a los yaqui, quienes logran acorralar a los españoles. Pero gracias a una ardid del capitán español huyen y desde entonces, reconociendo su valor, les apodarán Yori, es decir leones, valientes.

1610: los yaqui ofrecen la paz a los yori y solicitan misioneros jesuitas, ya que vieron el beneficio que les había reportado a sus vecinos mayo.

1617: Entran los jesuitas Fray Andrés Pérez de Rivas y Fray Tomás Basilio, iniciando con ellos un largo periodo de paz. Estos misioneros para poder enseñarles más fácilmente los congregan en ocho pueblos: Cócorit (Chiltepines), Bácum (lagunas), Vícam (puntas de flecha), Pótam (topos), Tórim (ratas), Huíribis (un tipo de pájaro), Ráhum (remansos) y Belem (Belén).

Los misioneros introdujeron, junto con la ganadería, cultivos europeos como el trigo, la vid y las legumbres y mejoraron sus siembras con los avances tecnológicos que les llevaron. En las misiones el trabajo estaba reglamentado: tres días en los asuntos de la misión, otros tres en sus propias tierras comunales y el séptimo estaba dedicado al culto cristiano.

La evangelización resultó tan eficaz que los ritos actualmente se mantienen tal como los enseñaron los misioneros jesuitas en el siglo XVII, en un sincretismo de creencias ancestrales y creencias cristianas, manteniendo la institución del temastián o catequista indígena y demás autoridades religiosas.

1740: levantamiento de la tribu junto con grupos mayo, pima y ópata, al pretender los blancos apoderarse de sus fértiles tierras y usarlos como mano de obra barata1767: la expulsión de los jesuitas les causa un fuerte descontrol e inconformidad y se rompe el periodo de paz. Los misioneros franciscanos que entran no pudieron controlarlos.

Época independiente: 1810: los yaqui no participan en la Guerra de Independencia puesto que siempre se consideraron una nación independiente.

1825: se reinician las rebeliones yaqui con choques continuos entre yori y yaqui. Existen continuamente alzamientos, asaltos, fusilamientos, promesas, divisiones que merman la etnia, obligándoles a remontarse varias veces a la Sierra del Bacatete y creando un clima de intranquilidad en toda la zona. Entre los levantamientos destacan los de Cajeme en 1870 y las guerrillas de Tetabiate.

1897: Paz de Ortiz, que se rompe muy pronto y vuelven las hostilidades.

La Guerra del Yaqui surge en el último tercio del siglo XIX como una respuesta a la convocatoria abierta para colonizar las tierras de los Valles del Yaqui y del Mayo. Los yaqui se levantan en defensa de su tierra y su autonomía. En esta Guerra fue decisiva la batalla en el cañón del Mazocoba (1900), en la que el ejército federal infligió una fuerte derrota a los yaqui, mueren cientos de ellos y el ejército toma a 300 mujeres y niños prisioneross. A partir de este momento comienza la deportación a Yucatán, que se mantiene de una manera constante hasta terminar la primera década del siglo XX, llegando la mayoría en 1908.

Deportación a Yucatán: Campaña genocida durante la época porfiriana deportando a miles de yaqui, inclusive familias enteras, para ir trabajar en las haciendas del henequén de Yucatán, un trabajo muy pesado y que ocasionó una alta mortandad. Los yaqui eran famosos por su fuerza y porque cortaban más pencas que los demás (también hubo chinos, coreanos, tlaxcaltecas, etc. en estas haciendas). Las mujeres trabajaban en la cocina comunal. De los 6500 que se calcula fueron deportados a Yucatán, volvieron unos 3500, de los que la mayoría murió y unos pocos se arraigaron allí al casarse con una mujer u hombre maya (en el censo de INEGUI de 1990 en Yucatán sólo se registraron dos hablantes de lengua yaqui). A partir de 1911 comienza de una manera paulatina su regreso a Sonora. La deportación no logró su cometido de desarraigo, al revés, les afianzó más como pueblo y como cultura propia.

Con la deportación quedaron en Sonora unos 3000 yaqui, protegidos por hacendados con influencia; la mayoría estaban en Yucatán y otros emigraron hacia Arizona (Estados Unidos). A su regreso, muchos se establecen en Pótam y otros buscan trabajo en la Ciudad de Hermosillo donde se instalan en los barrios de El Coloso. El Mariachi y La Matanza, trabajando en numerosas obras públicas como la Penitenciaría, ferrocarril, etc. si bien su presencia en esta ciudad se inicia desde mediados del siglo XIX.

1910: la etnia tuvo una importante participación en el conflicto de la Revolución Mexicana, ya que se les había prometido que con su colaboración, al final de la guerra les devolverían sus territorios. Al no cumplir las autoridades, se dieron nuevos levantamientos todavía en 1929.

1937 a 1939: Acuerdos, bajo la presidencia del general Lázaro Cárdenas, donde conceden y ratifican a la etnia el dominio de sus tierras, incorporándola al sistema nacional de ejidos y reconociendo la legitimidad de las autoridades tradicionales yaqui. La margen izquierda del río Yaqui queda en poder de yori y la margen derecha en poder del pueblo yaqui. 

En la actualidad, continua la lucha yaqui por la defensa de sus tierras y su autonomía, rigiéndose por sus propias autoridades tradicionales, dentro del marco de la legalidad de México.

 

LENGUA “JIAK NOKPO”

Pertenecen al sistema lingüístico cahíta, de la familia yutoazteca. Ellos a sí mismos se llaman YOEME, es decir “gente”, frente a los blancos o YORI.

Cahita es un término que denomina a una agrupación lingüística o racial. En la actualidad sobreviven en Sonora, dos de los veintitrés grupos Cahitas: los Yaqui y los Mayo.

 

ECONOMÍA, VIVIENDA, SALUD, EDUCACIÓN

La tenencia de la tierra revista tres formas: el ejido, la propiedad comunal y la pequeña propiedad.

Poseen ganadería y cultivos (trigo, cártamo, soya, alfalfa, hortaliza y forraje), también pesca en Puerto Lobos y trabajo artesanal.

La vivienda tradicional es una estructura de carrizo y adobe, con piso de tierra y techo de carrizo o palma. Actualmente son de material de cemento y lámina y cuentan con electricidad, agua potable, correo, telégrafo, teléfono e internet.

En el nivel educativo cuentan con escuelas de primaria de educación bilingüe, secundaria y bachillerato tecnológico.

Los libros de texto de primaria son en lengua yaqui con ejemplos del contexto social del grupo, para que los niños no desvirtúen el conocimiento de los valores y tradiciones de su grupo. También se está desarrollando el PROYECTO EDUCATIVO DE LA TRIBU YAQUI, dentro de la jefatura de zonas de supervisión de educación indígena de la Secretaría de Educación y Cultura.

Cuentan con bastantes estudiantes de la etnia en la Universidad de Sonora realizando estudios de licenciatura en Lingüística, Leyes y otras carreras superiores.

Lutisuc Asociación Cultural  I.A.P. participa con las comunidades yaquis asentadas en la ciudad de Hermosillo en diversas acciones para la preservación de su cultura; entre ellas, ha realizado diversos talleres y cursos de apoyo a la lengua, música, artesanía y vestimenta tradicionales.

 

PROYECTOS

GOBIERNO juramento yaqui.

A la llegada de los misioneros los yaqui vivían en 11 pueblos y muchas rancherías a lo largo del río. La labor misionera comenzó reuniéndolos a todos en los ocho pueblos tradicionales.

Además de la religión, los misioneros les enseñaron nuevas técnicas agrícolas y la alfabetización, la organización social regida por autoridades civiles, militares y religiosas, que son las que actualmente se conocen como “autoridades tradicionales”.

Autoridad civil y judicial: cada pueblo cuenta con un gobernador o Cobanao mayor, auxiliado por otros cuatro gobernadores y Los Pueblos, especie de consejo de ancianos o senado, formado por el Pueblo Mayor y otros tantos según el número de habitantes del poblado.

El gobierno supremo de la etnia lo forman los 40 gobernadores y los ancianos pueblos reunidos.

Autoridad militar: siendo el de más importancia el alférez o abanderado, luego el tambulero, después el capitán yoowe o primero, capitán segundo, tenientes, sargentos y cabos.

Autoridad religiosa: funge durante la época de Cuaresma, en la que la autoridad suprema y total es depositada en los fariseos o chapayecas, bajo cuyas órdenes actúan las autoridades militares y religiosas, mientras las civiles cesan temporalmente sus funciones.

 

 

RELIGIÓN

La principal festividad es la Cuaresma, que determina una división dual del calendario ritual y que coincide con la división estacional entre la época seca de invierno y la de lluvias de verano. Cristo es la figura central en los ritos cuaresmales, Maria es la central en las no cuaresmales.

En la Cuaresma el grupo de fariseos, conocido como La Costumbre, juega el papel más importante. Sus miembros representan todos los personajes que intervinieron en la pasión de Cristo: fariseos o Chapayecas, Pilato, soldados romanos, el propio Jesucristo (sólo en la Semana Santa), a los que se suman un tambulero (su sonido recuerdan los calvos de cristo en la cruz, un flautista ( su sonido es el lamento de la madre de Dios) y un cuerpo de vigilancia con grados militares para proteger y vigilar el orden.

Junto a ellos, las tres Marías (la madre de Jesús, María Magdalena y la esposa de Cleofás) tienen un papel muy secundario.

Todos los miembros de La Costumbre lo son por manda o promesa hecha por tres años consecutivos (aunque algunos tienen la manda de por vida). Uno de los sacrificios consiste en llevar una máscara hecha de cuero y no hablar durante todos los actos de la Cuaresma, no ingerir carne, no beber alcohol, no tener relacione sexuales, no subirse a nada de tipo automotriz, dormir en chozas improvisadas durante los 40 días de la Cuaresma si es miembro de la Guardia militar, etc.

Esta austeridad impuesta en época invernal, seca, y el predominio de lo masculino, establecen un paralelo entre este ceremonial y el de otros grupos yuto-aztecas, que realizan ritos semejantes dedicados al sol.

Sol, luna y estrella de la tarde, eran para los yuto-aztecas la tríada sagrada, que unida al resto de los astros influyen directamente en la vida en la tierra y establece contacto con el mundo del más allá. Entre los yaqui estas creencias siguen latentes bajo el ropaje católico.

La sombría época cuaresmal se cierra el sábado de Gloria, no el domingo, con la Resurrección del Señor. Se inicia en la mañana sacando a pasear un monote de paja montado sobre un asno: el Judas, quien es el depositario de todas las culpas de la Pasión y objeto de burlas y reclamos. Tras el paseo, quizás recogiendo en sí el mal que hay por el pueblo, se desmonta y se sujeta de pie a un palo frente al templo. Las máscaras de los fariseos lo rodean para formar con él una hoguera que arderá y quemará todo el mal.

Tras la quema del Judas se inicia una nueva época llena de vida, flores, alegría, abundancia, que abarca el resto del año.

Este segundo periodo establece el reinado de María (símbolo de la lluvia, de la abundancia, de la fertilidad…) simbolizada en los pétalos de flores que son lanzados al aire y esparcidos por todo el suelo en la liturgia del Sábado de Gloria.

A partir de este momento se puede volver al las actividades cotidianas, al tiempo que los matachines o danzantes de la Virgen reanudan sus danzas.

Otras fiestas son: La Santa Cruz, el 3 de mayo, donde realmente se termina la Cuaresma; los Cabos de año o velaciones con danzas tradicionales al cumplir un año los difuntos (durante 4 años), fiesta de la Virgen de Guadalupe en Loma de Guamuchil; de la Santísima Trinidad en Pótam; Corpus Christi en Ráhum; San Juan Bautista en Vícam; Virgen del Camino en Lomas de Bácum; de San Francisco Javier el 4 de octubre en Magdalena de Kino, entre otras.

 

CREENCIAS

La tradición oral habla de la existencia de los “Surem” como sus antepasados, describiéndolos como gente sabia con grandes barbas, que comía raíces y frutos silvestres; y vivía muchos años.

“Un día supieron que venían unos padres para bautizarlos, algunos no quisieron bautizarse y fueron a esconderse al monte (o sea a la sierra), debajo de la tierra y por eso se convirtieron en animales, dicen que el principal gobernador es la hormiga, los otros son pájaros, conejos, etc.

Los que fueron bautizados se quedaron en la tierra, esos somos nosotros, los de ahora. Los Sures todavía nos visitan cuando llega el temporal?”. Testimonio de Don Pedro Matus, comunidad de la Guásimas, 1994.

 

ACERCA DE LA MUERTE

Quien muere en Cuaresma no puede tener pompas fúnebres con fiesta, música, danzas y borrachera, hasta que pasa esta época. Sólo entonces puede el alma encontrar su camino para retornar a la casa del padre viejo, del ´ITOM ? ACHAI.
Con la evangelización el ritual de enterrar al difunto con sus pertenencias se modificó por el uso de calzarlos con sandalias nuevas y colocarles al lado una jícara con agua “para el camino”.

El cielo yaqui es la feliz llegada del espíritu a la casa con el Padre Viejo y donde lo esperan todos sus ancestros y antepasados, para lo cual es conveniente una fiesta por parte de los vivos para acompañar al difunto en su alegría. El dolor por la separación de un ser querido jamás debe manifestarse con llanto, pues esto haría que el espíritu perdiera el rumbo y se pudiera convertir en un eterno vagabundo, solitario y sin rumbo fijo (que podría considerarse como el infierno yaqui).

El gozo o sacrificio después de la muerte no se deberán entonces a los méritos personales en vida sino como resultado de la actitud de los vivos y de la exactitud como se celebren los ritos.

 

MUSICA Y DANZA

Danza del Venado: llamada en lengua yaqui MAASO YIIHUA, describe la vida y muerte del animal sagrado de los yaqui. El danzante narra momentos del ciclo vital del venado con una mímica libre que representa las actitudes de sorpresa, alerta, atisbo, venteo, etc. del venado ante la naturaleza que lo rodea y su contacto con las criaturas con las que establece contacto, representadas por las figuras de los Pascola (que pueden representar un pájaro, una serpiente, una flor, un coyote, el agua, etc.)

Tanto los Pascola como el Maaso se despojan de su personalidad durante el baile para adoptar la del animal, la planta o del ser que introducen en la danza. Por lo general son 4 pascola y bailan de uno en uno, danzando primero el último en jerarquía, el llamado ?el lobito? que representa animales menos estimados en la valoración del yaqui: burro, perro, zorro, etc., después bailan los otros dos pascola y por último el pascola YOOWE (anciano) o jefe del grupo.

La danza se inicia con algunos golpes secos de tambor, después entran un tambor de agua y dos raspadores, produciendo un ritmo monótono. Enseguida se escucha la flauta y aparece el cuarto Pascola. Mientras tanto, el maaso se va colocando su tocado de venado disecado sobre la cabeza, cuando ya está listo lo hace saber sacudiendo con fuerza las sonajas que lleva en las manos. En ese instante se inicia el canto en lengua yaqui y el venado empieza a bailar con el pascola. Al terminar su danza el Lobito se retira y la flauta deja de sonar. El canto y los rascadores, así como el tambor, siguen el son del venado. Termina el canto y siguen solos el tambor y los raspadores. La flauta inicia nuevamente y aparece el segundo Pascola, el maaso vuelve a sacudir las sonajas y se inicia el segundo canto de la serie. Este ritmo se repite igual con los cuatro pascola.

Después el venado se retira y los pascola siguen bailando la danza del Pascola. Estas dos danzas se van alternando el tiempo que dure la fiesta, bien sean horas o días.

JUEGO DEL VENADO CON LOS COYOTES: en esta danza intervienen dos o más Pascola simultáneamente, representando a coyotes, intentando hacerle bromas o daño al Venado, mientras este trata de defenderse con agilidad y elegancia.

LA MUERTE DEL VENADO: donde se representa la lucha del hombre-cazador y el Venado, que termina entregándose y muere. Los Pascola representan al cazador y los raspadores y el tambor de agua, con su ritmo, van indicando los latidos del corazón del venado y su respiración, dejando de sonar cuando el maaso muere.

 

INSTRUMENTOS MUSICALES

VENADO:

Tambor de agua (Baa-wéhai)

Dos raspadores de madera (Hirúkiam)

Canto de uno o dos de los ejecutantes de los raspadores


PASCOLA:

Flauta de carrizo (Bacacusia)

Tambor de doble parche (Cúbahi)Este complejo sonoro se complementa con el sonido de los capullos (Tenéboim) que llevan enrollados en sus piernas el maaso y los pascola, el cinturón formado por pezuñas de venado que lleva en su cintura el maaso, el de cascabeles metálicos que llevan los pascola, las sonajas de calabaza que lleva el maaso en las manos y la sonaja o Sena,aso que el pascola usa en su mano derecha.


INDUMENTARIA CEREMONIAL

VENADO: Cabeza de venado disecada, con cinta de color rojo enredada entre los cuernos, colocada sobre un pañuelo de color blanco que cubre la cabeza del danzante de adelante hacia atrás, cubriendo parcialmente sus ojos. Torso desnudo y sobre el pecho un collar de chaquira con cruces de concha nácar. En la cintura se ata una pañoleta con figuras de flores muy coloridas. Sobre su cadera se enrolla un rebozo que le llega hasta las rodillas, sostenido por una faja negra o azul oscuro. Encima lleva un cinturón-sonaja con pezuñas de venado. En los tobillos lleva enredados los tenaboim, con los pies descalzos. Una de sus muñecas va ceñida con una tela de color blanca. En cada mano sostiene una sonaja o guaje de calabaza

PASCOLA: En la cabeza lleva una máscara pintada de color negro, blanco y a veces adornos rojos, con largas barbas y cejas cortas, de ixtle o bien de cerda. Torso desnudo y en la cintura una manta gruesa de algodón enredada sobre las piernas hasta la rodilla. También usa una pañoleta como la del venado y un cinturón-sonaja con cascabeles metálicos. En las piernas se enrolla los capullos de mariposa (tenaboim) y también baila con los pies descalzos, con un rosario o collar sobre el pecho y una sonaja en la mano derecha. Sobre la coronilla se recoge un mechón de pelo, sujetándolo con una cinta de color.

Lutisuc Asociación Cultural, I.A.P., trabajo de campo.

Otras fuentes:

Varela, Leticia (1986). “La música en la vida de los Yaquis”. Editado por el Gobierno del Estado de Sonora. Se terminó de imprimir en los talleres de Tredex Editores, S.A. de C.V., D.F.

Hernández, Fortunado (1902). “Las RAZAS INDÍGENAS de SONORA y la GUERRA DEL YAQUI”. Talleres de la Casa Editorial “J.D. Elizalde”, México.

 

 

 

PIMA KIKAPÚ SERI PÁPAGO CUCAPA MAYO YAQUI GUARIJÍO